Notas de prensa que nadie lee en el almacén
La pieza sale en el boletín de la asociación y no cruza la puerta de la nave. Motivos de oficio, no de “falta de viralidad”.
Una nota de sector tiene un público concreto: jefes de tráfico, gerentes de almacén, comerciales de paletería, periodistas de gremio. Si se escribe como un anuncio de gran consumo, esos lectores la saltan. Lo hemos comprobado al pedir a seis encargados de nave, en polígonos de Massamagrell, Puçol y Riba-roja, que señalaran qué comunicados de su propia empresa recordaban del último año. Recordaban los que hablaban de turnos, de un cierre puntual o de una tarifa. No recordaban los que hablaban de “nueva etapa”.
El problema no es que falte una imagen vistosa. El problema es que la nota no contiene un hecho que se pueda repetir en el desayuno del vestuario. “Hemos reforzado el compromiso con el cliente” no se puede repetir. “Abrimos el muelle 4 los sábados de campaña” sí.
Las asociaciones piden textos para el boletín con una extensión corta y una foto del stand. Es un formato honesto. Lo que no es honesto es rellenar esa extensión con frases que podrían firmar una clínica dental. El gremio nota el relleno. El periodista de sector, también: deja la pieza para el final o la recorta hasta el nombre de la empresa y la feria.
Cuando encargamos textos, pedimos un hecho verificable por página. Si no hay hecho, sugerimos no publicar. El silencio de un mes molesta menos que una nota que el almacén recibe como ajena.
Hay una excepción: la nota de duelo o de accidente laboral. Ahí el tono no es de marketing. Es de nombres, de hechos y de respeto al turno. Cualquier adorno se lee como fuga.